miércoles, 3 de febrero de 2016

CHINA mueve Ficha en el Índico: La Jugada Maldiva


El presidente Xi Jinping, con el presidente de Maldivas. Fuente: Haaveruhttp://f1.haveeru.com.mv/photos/2014/08/0_1408261289china_news.jpg

La Jugada Maldiva


La desaparición de las islas Maldivas es un hecho que lleva comentándose desde la década de los 80. De las 1.200 islas que componen el archipiélago, el 80% de ellas están a menos de un metro por encima del mar. 

De hecho, una foto del gabinete de ministros maldivo trabajando bajo el agua –con equipos de inmersión– se hizo viral en 2009, meses antes de la Conferencia del Cambio Climático en Copenaghe. 

Ante un panorama tan desolador, ¿qué debe hacer este pequeño país? 

Dos opciones pueden venir rápidamente a la cabeza: comprar tierras en algún otro lugar como hicieron los judíos en Palestina a principios del siglo XX o ser relocalizados a la fuerza como hicieron con los chagossianos

Pero parece que un actor externo está dispuesto a ayudarles: la República Popular China.

Maldivas, entre la espada y el océano

Este pequeño país asiático lleva años buscando soluciones que les permitan sobrevivir a una hipotética subida del nivel del mar. Sus aguas cristalinas son tan bellas como peligrosas para sus habitantes puesto que pocas islas son las que se alzan más allá de los dos metros. 

La capital, Malé, tiene un muro de tres metros rodeando la isla para protegerse de posibles catástrofes como tsunamis o tormentas extremadamente violentas. 

Y todos estos datos no son un simple invento de las autoridades maldivas. 

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU –del cual forma parte desde 2010– declaró que el cambio climático era una amenaza para la Humanidad, especialmente para aquella que vive en islas como los propios maldivos o la gente de Tuvalu y Kiribati.

La poderosa industria turística, que supone cerca de un 30% del PIB nacional, fue la primera en invertir en la construcción de islas artificiales, así como la principal interesada en mantener a las islas dentro del mapamundi. 

El segundo interés es el geopolítico. 

Las Maldivas son la puerta de atrás del subcontinente indio, una frontera infinitamente menos vigilada que las más septentrionales como Cachemira o Aksai Chin, hecho que ha suscitado el interés de la otra gran superpotencia del continente: el gigante chino.

ARTÍCULO RELACIONADO: 

El Collar de Perlas de China (Fernando Arancón, Marzo 2014)

Una historia difícil

La importancia de las islas como lugar de paso entre la península arábiga y el lejano Oriente hizo que poco a poco el islam fuese penetrando en la sociedad insular. 

Desde el siglo XII, el monarca maldivo es musulmán –en detrimento del budismo– y actualmente esta religión es la mayoritaria entre los más de 390.000 habitantes del país.

Su peso geoestratégico como lugar de conexión entre Oriente Medio y África con Indochina hizo que portugueses, neerlandeses y posteriormente británicos tuvieran intereses en dominar este archipiélago. 

Estos últimos lo militarizaron durante la Segunda Guerra Mundial y los primeros años de la Guerra Fría, fecha en la cual consiguieron la cesión del atolón Adoll por un siglo a cambio de un pago anual –aunque se terminó en 1975. 

El país sufrió una secesión de las islas más meridionales en sus primeros años como nación independiente, aunque finalmente la guerra no llegó a las idílicas ínsulas y los territorios que se habían escindido volvieron a formar parte de Maldivas.

La historia del archipiélago tras su independencia transcurrió mayoritariamente bajo el dominio de Maumoon Abdul Gayoom, que dirigió el país durante 30 años hasta que en 2008 permitió elecciones libres y perdió contra un joven activista llamado Mohammed Nasheed. 

Aun así, entrado el nuevo milenio, un nuevo peligro se cernía sobre el pequeño país: el calentamiento global. El Presidente Nasheed, actualmente bajo arresto domiciliario –según Amnistía Internacional, por motivaciones políticas–, fue uno de los líderes mundiales que más ha luchado para poner fin a las emisiones de gases nocivos. 

Suya fue la idea de hacer un consejo de ministros subacuático para concienciar a la gente del peligro que tenía el ascenso del nivel del mar para la gente de Maldivas. 

En la Conferencia del Clima de Copenhague se llevó a un equipo cinematográfico para grabar un documental, “The Island President”, e incluso fue entrevistado por David Letterman en el Late Show de la CBS. 

De hecho, Nasheed ya fue encarcelado con anterioridad por denunciar el peligro que suponía una subida del nivel del mar para las naciones insulares más pequeñas. Hasta el dictador Gayoom estaba al tanto del peligro que rodeaba al país. 

No obstante, Maldivas fue el primer país en ratificar el Protocolo de Kyoto y uno de los fundadores de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS), que representa al 20% de las naciones con representación en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Actualmente Maldivas es un país cuyo gobierno tiene 1.700 presos políticos, se ha reintroducido la pena de muerte tras ser abolida décadas atrás y el islamismo vuelve a tener la fuerza que tenía antaño –incluso se dice que hay 200 maldivos luchando con Daesh–, dejando a un lado la lucha contra el clima que abanderaba el carismático Nasheed.

Sin un líder que se preocupe por la subida de las aguas, ¿qué contarán los libros –si aún existen– de Historia del siglo venidero sobre las islas Maldivas?

China y el Collar de Perlas

Simon Usborne dice en un artículo suyo que “el punto más alto del país está a tan solo 2,4 metros por encima del nivel del mar. Incluso un delfín puede saltar más alto”. 

Desde 1880, éste ha subido 20 centímetros y los expertos advierten que antes del final de siglo esta cifra podía llegar al metro, cosa que provocaría la casi total desaparición de este paradisíaco país. Pese a los esfuerzos puestos por el Presidente Nasheed, Copenhague no logró ningún pacto entre las grandes potencias, aunque parece que la nueva conferencia de Paris sí ha dado sus frutos.

Mientras se siguen construyendo diques que protejan Malé y las demás islas habitadas, el gobierno negocia con la República Popular de China el establecimiento de una base militar en el atolón de Marao. ¿Y qué tiene de especial esta isla? 

Como es obvio no es una elección al azar entre las más de mil opciones que hay en Maldivas. Marao, además de tener una situación estratégica dentro del archipiélago –cercana a la capital– es, según los expertos, una de las pocas zonas de tierra firme que no sucumbiría a las aguas con un ascenso del nivel del mar moderado.

Aunque el acuerdo es opaco y a día de hoy solo son conjeturas, lo cierto es que distintos medios de la región recogen desde 1999 la posibilidad del establecimiento de una base para monitorizar los movimientos hindúes y americanos en la zona y la posterior creación de una base para submarinos en el mismo territorio maldivo. 

Con la mediación del gobierno pakistaní –hay que recordar que Maldivas, cuya población es mayoritariamente suní siempre se ha posicionado a favor de Pakistán en los conflictos del subcontinente, además de denegar en varias ocasiones la creación de una base naval hindú en el archipiélago–, Beijing habría convencido a Malé para que les cediera el atolón por 25 años, siguiendo los mismos derroteros que los británicos con el atolón Adoll.

Tal idea despertó las críticas de americanos e hindúes, que veían esta acción como un intento de los chinos para dominar el Océano Índico. 

Tal fue la preocupación de los Estados Unidos por este asunto geoestratégico que el Pentágono decidió enviar al almirante Dennis Blair a Malé para tratar de convencer al gobierno después de que Zhu Rongji visitara el país y, supuestamente, propusiera la cesión de Marao. 

No opinan así los oficiales del Ejército Popular de Liberación, que entienden tal acción como “una manera de contrarrestar la ocupación militar de islotes por parte de la Marina de la India”.

Y es que India y Estados Unidos ya disponen de bases insulares en el Océano Índico –las bases en Andamán y Nicobar los primeros y la base de Diego García los segundos. 

China, que desea controlar –o al menos proteger– todo el flujo comercial que pasa por el Estrecho de Malaca hacia el Mar de China ya ha llegado a un acuerdo con los pakistaníes por el puerto de Gwadar y desde 1994 se especula que dispone de las Islas Coco –islas birmanas a pocas millas náuticas del archipiélago de Andamán y Nicobar– para establecer una base militar naval. 

Con la construcción de una base en las Maldivas, Beijing habría rodeado al subcontinente y podría controlar los movimientos de la flota india a la perfección. 

Pese a ello, los rumores sobre ésta se zanjaron, al menos parcialmente, cuando en julio de 2015 el Ministro de Exteriores chino confesó que su país no tenía intención de construir una base militar en Maldivas.

Aun así, Nueva Delhi no se fía y tras una década desde que salieron las primeras especulaciones sobre los planes de expansión sínicos, observa cómo la relación entre Maldivas y China continúa estrechándose. 

La visita del Presidente Xi Jinping en 2014 fue la primera visita de un líder nacional a Maldivas por primera vez en 40 años. 

Los chinos prometieron ayuda en infraestructuras, tales como la modernización del aeropuerto internacional –proyecto que le arrebataron a la empresa hindú GMR, que hasta la fecha era la mayor inversión extranjera hecha jamás en el país– o la creación del proyecto iHavan

Ese mismo año los ministros de defensa de ambos países se encontraron para firmar acuerdos de colaboración en materias de entrenamiento y seguridad marítima, cosa que no es del agrado del Primer Ministro indio Modi. Mientras que el depuesto Presidente Nasheed era pro-India, el actual parece haberse escorado en favor de la República Popular.

Durante el mandato de Nasheed se pidió a Nueva Delhi la instalación de radares para monitorizar la actividad en las aguas territoriales, así como el apoyo de su armada para patrullarlas. 

Y pese que la influencia de la India –las Maldivas siempre han estado dentro de su esfera de influencia– sigue siendo preminente, China ha ido expandiendo sus intereses en el archipiélago. 

Financió el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Museo Nacional, además de conceder numerosos créditos. 

En 2010, el comercio bilateral entre Maldivas y el gigante asiático aumentó un 56%; 120.000 chinos visitaron las islas –más que cualquier otra nacionalidad– e incluso el Parlamento chino creó un lobby para fomentar las relaciones entre ambos países. 

La presencia militar sería pues la culminación de todo este acercamiento cordial.

Lakshadweep: la reacción india


El archipiélago de las minúsculas Lakshadweep. Fuente: Wikicommons
https://en.wikipedia.org/wiki/Lakshadweep#/media/File:Lakshadweep_in_India_(disputed_hatched).svg

Como si se tratase una partida al Tres en Raya, la India no quiere permitir perder este pulso por la esfera de influencia en el Océano Índico. 

Sin Pakistán ni Myanmar, que están claramente posicionados a favor de China, Maldivas, Sri Lanka y Bangladesh son los nuevos tableros donde se ha de disputar la guerra de influencias. 

El primero de estos tres, ya ha virado hacia China tal y como hemos explicado a lo largo del artículo –al menos mientras dure el actual gobierno–, por lo que Nueva Delhi debe reaccionar.

Las Laquedivas, conocidas también como Lakshadweep, son unas minúsculas islas coralinas –las únicas en posesión de la India– que forman un archipiélago al norte de las Maldivas –de hecho fueron parte de éstas hasta 1956, cuando fueron integradas en la federación de estados indios– y que tienen una población de unas 60.000 personas.

En 2012, para asegurar la costa occidental del subcontinente, el Ministerio de Defensa construyó Dweeprakshak, una gran base naval que servirá al Southern Naval Command, uno de los tres principales grupos en que se divide la armada hindú. 

Para hacernos una idea de la importancia que tiene el Índico para este país, podemos decir que más del 70 por ciento del volumen total del comercio indio pasa por estas aguas. Si a esto le añadimos la amenaza sempiterna de Pakistán y los piratas del Cuerno de África, se nos hace comprensible la creación de una base naval en tan remoto y paradisíaco lugar.



Aeródromo de Agatti, en las Laquedivas. Fuente: Kerala Tourism
http://www.kerala-tourism-guide.com/image-files/lakshadweep-tourism-agatti-airfield.jpg

Con esta base operativa, la India puede ejercer una gran presión al “Collar de Perlas” que pretende instaurar Beijing, puesto que podría mantener una gran flota apuntando a las Maldivas, eje del esquema militar de los chinos en el Océano Índico, además de amenazar el libre acceso de los petroleros chinos al Mar de Arabia.

De momento ya se han instalado radares y otros servicios de vigilancia en Kavaratti para proteger el tráfico marítimo y ya hay varios barcos –aunque de tamaño reducido– anclados permanentemente, aunque desde el Ministerio de Defensa hindú ya se escuchan las voces en favor de aumentar el tamaño de la base a medida que China va tejiendo su ambicioso plan geoestratégico. 

¿Qué país conseguirá extender su esfera de influencia en la miríada de islas que conforman Maldivas? ¿Podrán los intereses geoestratégicos lo que quizás no puedan salvar los protocolos medioambientales? En las décadas venideras hallaremos la respuesta.



Las grandes bases navales de la India en el Índico: Andamán y Laquedivas. 
Fuente: Business Standard

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Si nos han de robar, 
que sean otros y no los mismos de siempre

Si como votantes, no nos escuchan
como consumidores, lo harán
boicoetemos sus empresas.
Llevamos las de ganar. 

Como acabar con la ESTAFA de las ELÉCTRICAS... de una puta vez pasando de los Vendepatrias del Bipartidismo

Ante el robo continuo y escandaloso por parte de las eléctricas y sus abusos en el recibo de la luz
propongo... 
actuar todos unidos como consumidores
contratando TODOS 
o en su defecto una gran mayoría,
  otra compañia eléctrica que no sea ninguna de estas dos (ENDESA - IBERDROLA) y cambiarnos a otra cualquiera de las muchas ofertas que existen hoy en día.

De tal forma que no les quede otra a las grandes que plegarse a nuestras demandas de una tarifa más justa y mucho más barata
o atenerse a las consecuencias 
de seguir con su estafa.

En nuestra mano está que siga este robo o cortar por lo sano para que no nos sigan mangoneando

ARMAK de ODELOT

Canción del Indignado Global

(solo pá Mentes preclaras 

libres de Polvo y Cargas)

Si me han de matar que sea,
 un Trump que de frente va

  no un Obama traicionero, 

que me venga por detrás.


Éstos del bipartidismo, 

a nadie ya se la dan

Tanto monta, monta tanto,

ser sociata o liberal.


Que harto me tienen sus cuentos, 

de crisis y guerras sin más

Cuando no hay bandera que tape, 

la ansia de un criminal.


Daños colaterales son, 

inocentes masacrar

si lo hiciéramos con ellos, 

no habría ni una guerra más.


Por eso pasa que pasa, 

que nadie se alista ya

a no ser que la CIA pague,
 
como al ISIS del MOSAD


A mí, que nunca me busquen, 

ni me llamen pá luchar.

Que yo no mato por nadie. 

Yo mato por no matar.


La paz de los cementerios 

es la paz del capital

Si soy rojo es porque quiero, 

en vida, vivir en paz.


Hoy tan solo mata el hambre, 

del rico por tener más 

Con el cómplice silencio, 

de toítos los demás.


Que preferimos taparnos, 

los ojos pá no pensar

O mirar pá otro lado, 

pensando que el mal se irá.


Creer que lo que a otro pasa, 

no nos tiene que importar.

Cá palo aguante su vela, 

repetimos sin cesar.


Éste es el mantra egoísta 

que rula por la sociedad

como si lo que le pase a otro, 

no te pueda a tí pasar


Más todo, cuán boomerang vuelve, 

al sitio de donde partió

y tal vez ocupes mañana, 

el sitio que otro dejó.


Mil pobres ceban a un rico, 

otros mil le dan jornal,

y otros cuantos dan su vida 

porque todo siga igual. 


Que no me coman la oreja, 

que no me creo ya ná

de sus guerras, sus estafas, 

ni su calentamiento global


Tan solo vuestras mentiras, 

esconden una verdad

que unos pocos están arriba 

y abajo tós los demás.


Da igual que seas ateo, 

cristiano o musulmán.

Solo los elegidos, 

el paraíso verán.


Hay medios alternativos, 

amarillos muchos más.

Unos más rojos que otros. 

Los menos, de radikal.


Más todos tienen su cosa, 

y a todos hay que hojear

Que comparando se tiene 

opinión más general.


Qué de tó aprende uno. 

Nadie tiene la verdad.

Ser más papista que el Papa, 

no es garantía de ná.


Solo creo en lo que veo, 

díjome santo Tomás, 

que el que a ciegas se conduce, 

no para de tropezar.


Y al enemigo, ni agua, 

ni nunca contemporizar

No dudes, tarde o temprano, 

siempre te la jugará.


No hay que seguir a nadie 

y a todos hay que escuchar.

Si tu conciencia te guía, 

de nada te arrepentirás.


Dá gusto ver a los ricos, 

pegarse por serlo más

mientras en eso se hallen, 

quizás nos dejen en paz.


Si te crees o no sus mentiras, 

a ellos les dá igual.

Con tomarlas por veraces, 

les basta para actuar. 


Que no me cuenten más cuentos, 

que tós me los sé yo ya.

Se demoniza a cualquiera

que no se deje robar.



No basta con ser un santo, 

sino ser de"su santoral"

Como la cojan contigo, 

no te valdrá ni el rezar.


Pensamiento único llaman. 

Anteojeras pá no pensar

más que en la zanahoria. 

El palo irá por detrás.


Si no crees en lo dictado, 

anti-sistema serás

Y por mucho bien que hagas, 

te van a demonizar.


Que no me coman la oreja, 

que a mí, no me la dan.

Que me sé todos sus cuentos 

y también, cada final.


Si de cañon, quieren carne, 

pál matadero llevar

que busquen a otro tonto, 

que este tonto no va más



No se ha visto en tóa la historia, 

otra estafa sin igual.

Que la madre tóas las crisis, 

que creó el capital


Y cuando tan ricamente, 

uno estaba en su sofá

Relajado y a cubierto, 

de inclemencias y demás,


te cortan sin previo aviso

el grifo de tu maná. 


Y te dejan sin tus sueños,
 
sin trabajo y sin hogar


y pá colmo y regodeo 

de propios y extraños, van

y te dicen como aviso

que al rojo no hay que escuchar


que son peores que el lobo,

del cuento y mucho más

y que si vas y los votas

toíto te lo robarán.



Si como votantes, no nos escuchan

como consumidores lo harán.

Boicoetemos sus empresas

Llevamos las de ganar. 


Si no queda más remedio

que dejarnos de robar

que sea otro y no el de siempre

tal vez así, aprenderá


No hay pan pá tanto chorizo,

dicen, cuando lo que sobra es pan.

Lo que no hay es un par de huevos
 
pá que no nos choriceen más.


Resultado de imagen de eladio fernandez refugiados suecia

Ellos tienen de tó

los demás, cuasi-de-ná

mas ellos son cuatro mierdas

y nosotros sémos más.


La próxima revolución 

contra las corporaciones será

y si ésta no se gana 

no habrá ninguna ya más.

Quien sepa entender que entienda

lo que digo es pá mascar

despacio y con buena conciencia.

Mi tiempo no dá... pá más


Armak de Odelot


Dicen: 

No será televisada, 

la próxima revolución.

Más como nadie se fía 

de lo que se nos dice hoy en día,

pasamos los días enteros, 

tumbados en el sofá

delante la caja tonta,

 por no perder el momento
del pase de la procesión 
que tós llevamos por dentro