No al TTIP

Cita del Día

No sé por qué Estados Unidos piensa que tiene que recorrer el mundo 
obligando a la gente a tomar nuestra forma de gobierno a punta de pistola. 
Cuando se tiene algo realmente bueno, 
no necesitas imponerlo a la gente porque ¡ Te lo roban!
- Dick Gregory

El empeño de EEUU por demonizar cualquier forma de socialismo es porque sería inmediatamente imitado por el resto de naciones. 

Por ello si no puede derrocarlo, emplea todas las formas de guerra económica como sanciones, bloqueo o  ausencia de inversiones para frenar su progreso y así hacer que parezca que este tipo de políticas es un fracaso.

Al primer y único país comunista al que se le levantó el bloqueo y todo tipo de restricciones con el sucio fin de tener mano de obra barata para sus corporaciones, fué a China y en tres décadas se ha convertido en la 1ª potencia económica del mundo.


Armak de Odelot

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La MISIÓN de los MEDIOS 

no es la de ser PALMEROS ni PREGONEROS de los GOBIERNOS 

sino la de ser CRÍTICOS con lo que hagan los MISMOS 

así como OFRECER una VERSIÓN ALTERNATIVA y VERAZ 

cuando la REALIDAD sea DIFERENTE 

a la VERSIÓN OFICIAL con la que nos quieren hacer COMULGAR








miércoles, 26 de febrero de 2014

Estos son los 10 mayores líderes espirituales de la actualidad


Estos son los 10 mayores 

líderes espirituales de la actualidad

LA REVISTA WATKINS PUBLICA SU LISTADO DE LAS CIEN PERSONAS MÁS ESPIRITUALMENTE INFLUYENTES DEL MUNDO EN ESTE AÑO. ¿QUÉ NOS DICE ESTA LISTA SOBRE LA ESPIRITUALIDAD CONTEMPORÁNEA?

POR: JAVIER BARROS DEL VILLAR  ALTERCULTURA / ALTER-EXISTENCIA

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Desde hace milenios, y en prácticamente todas las culturas, han existido individuos que, por distintas razones, se hacen con una cierta autoridad para aconsejar, guiar o inspirar el desarrollo espiritual de su respectiva sociedad. 
Bajo distintas figuras, sabios,  gurús, chamanes, alquimistas, curanderos, astrólogos, etc, la autoridad de estas personas, generalmente asociada a una especie de linaje o a la simple confianza, adquieren un significativo rol en la vida del resto: les aconsejan y guían en la interacción con las fuerzas que les rodean, factores generalmente metafísicos pero que también inciden directamente en el plano social, comercial, militar, etc.
Fundada en Londres hace más de 120 años, Watkins es una de las librerías más antiguas e influyentes en temas de misticismo, espiritualidad y esoterismo
Anualmente, a través de su revista Mind, Body, Spirit, el establecimiento publica su lista de las cien personalidades más influyentes en el desarrollo del espíritu. 


Según explica la publicación, para confeccionar este listado 

se toman en cuenta tres criterios:
- Que hayan comenzado el año en curso con vida.
- Que hayan realizado una contribución “única y espiritual”, a escala global, durante al año anterior.
- Que estén particularmente presentes en el imaginario y en la mente de las personas (lo cual se determina a través de cuántas búsquedas en Google se realizan con su nombre, o cuántas veces se visitan sus perfiles en Wikipedia).
Sobra decir, pero de cualquier forma haré énfasis en esto, que todo listado conlleva una buena dosis de subjetividad, y que la esencia de todos los ‘tops’ o listas por el estilo, no pueden ser considerados, desde ningún plano, como definitivos. 
Y dicho esto, los invito a que más allá de reaccionar en acuerdo o desacuerdo con el listado, reflexionar un poco en lo que refleja de nuestra sociedad, el que estos diez personajes hayan alcanzado la cima del ejercicio 
Las 100 personas vivas 
+ influyentes espiritualmente del 2014

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10. Paulo Coelho 
(Río de Janeiro, 1947)
El macho alfa de la auto-ayuda esotérica, este escritor brasileño se ha convertido en un referente espiritual, un consejero, para personas alrededor del mundo. 
Con más de 150 millones de libros vendidos, y habiendo sido traducida su obra a 71 idiomas, la influencia de Coelho, más allá de lo que personalmente nos provoque su discurso, es innegable.
9. Desmond Tutu (Klerksdorp, Sudáfrica, 1931)
El primer Arzobispo Anglicano de Ciudad del Cabo, de raza negra, Tutu se ha distinguido por una consistente lucha en contra del racismo, la pobreza, homofobia, VIH, y otras batallas. En 1984 obtuvo el Premio Nobel de la Paz.
8. Dr Wayne W Dyer (Detroit, 1940)
Autor y conferencista, sus seguidores le apodan cariñosamente el “padre de la motivación”. Dyer, quién pasó su infancia en hospicios y orfanatos, se ha convertido en un estandarte del auto-empoderamiento.  
7. Oprah Winfrey (Missisipi, 1954)
Sin duda una de las personas más poderosas del mundo, esta carismática conductora de televisión se ha posicionado como consejera emocional de millones de seguidores quienes ven en ella una autoridad moral. 
Además, Oprah ha promovido con insistencia la labor de diversos ‘pensadores místicos’, entre ellos Ekhart Tolle.
6. Deepak Chopra (Nueva Delhi, 1946)
Gurú de la medicina alternativa (incluso se la tribuye el haber acuñado el término ‘sanación quántica’) y uno de los encargados de introducir la tradición ayurvédica al mainstream pop. 
Chopra ha publicado más de cincuenta libros, escribe periódicamente en diversos diarios, entre ellos el San Francisco Chronicle y el Washington Post, y es venerado por distintas celebridades que han adoptado un estilo de vida más saludable.
5. Rhonda Byrne
Esta escritora australiana se catapultó a la fama tras producir la película The Secret, un clásico de la auto-ayuda New Age que mezcla principios básicos de antiguas tradiciones místicas, por ejemplo la Ley de Atracción, y los alinea en una doctrina de optimismo contemporáneo alrededor de los pensamientos positivos
Tras el lanzamiento del film, Byrne escribió un libro sobre el mismo tema, que hasta ahora ha vendido más de 19 millones de copias.
4.  Thich Nhat Hanh (Thua Thien, Vietnam, 1926)
Maestro Zen, activo pacifista, autor y conferencista, sus labores durante el conflicto entre Vietnam del Sur y del Norte le valieron que fuese nominado al Premio Nobel de la Paz en 1967 –nominación propuesta por Martin Luther King
Ha fundado monasterios budistas en su tierra natal, así como en Estados Unidos y Francia.
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3. Papa Francisco (Buenos
 Aires, 1936)
 A partir de su ordenamiento en 1969, Jorge Mario Bergoglio tuvo un rápido ascenso por la jerarquía eclesiástica. En 1998 fue nombrado Arzobispo, y tres años después, Cardenal. 
A un año de su mandato como Papa Francisco, este argentino ha encabezado un movimiento de la iglesia católica, tal vez estratégico, que enfatiza en flexibilizar las tradicionales posturas frente a temas como la homosexualidad o el aborto.
2. Ekhart Tolle  (Lunen, Alemania, 1948)
Considerado por el New York Times como el autor de textos espirituales, más leído de Estados Unidos, este alemán se consagró como una de las máximas autoridades en el campo de la transformación interior y el despertar de la conciencia. 
Tan solo su obra más famosa, El Poder del Ahora, ha vendido más de cinco millones de copias. Tolle ha establecido alianzas con otras personalidades, por ejemplo Oprah y Jim Carrey, para difundir sus enseñanzas.
1. Dalai Lama (Taktser, Tíbet, 1935)
El decimocuarto Dalai Lama, cargo que ostenta desde 1950, se ha convertido en uno de los más populares líderes espirituales, y en una influyente figura pública. 
Tenzin Gyatso, su nombre de pila, propone la compasión como principio existencial, y ha sido un activo promotor de la independencia de su país ante el control de China. 
De acuerdo con Watkins, el Dalai Lama ha realizado una increíble contribución a la espiritualidad mundial. Además de su habilidad política, Gyatso se ha caracterizado por una admirable apertura, favoreciendo los principios éticos, por encima de los postulados institucionales, en el desarrollo de su vida pública. 
Sobre los maestros anónimos
Como hemos podido advertir, los primeros diez lugares de la lista son un bloque esencialmente ecléctico, incluyendo desde jerarcas institucionales de una iglesia, hasta celebridades ‘inspiracionales’, pasando por líderes del budismo tibetano, el zen y, evidentemente, una importante dosis de New Age. 
Creo que más allá de evaluar la precisión o la calidad de esta selección, parece pertinente, mediante un simple ejercicio analógico, comprobar que este grupo representa, en buena medida, la espiritualidad contemporánea: una enérgica lasaña de influencias milenarias y novedosas síntesis de preceptos místicos.
En cuanto al resto del listado, cuya versión completa puede consultarse aquí, llama la atención la presencia del polémico Jodorowsky (14), el pintor Alex Grey (15), y el compañero original de Timothy Leary que pronto abandonaría la lucha pro LSD para entregarse de lleno a la meditación, Ram Dass (19). 
También aparecen algunos representantes de la ciencia –lo cual en lo personal me emociona pues de algún modo refleja que en occidente la mente y el espíritu están haciendo, finalmente, las paces–,  por ejemplo el brillante bioquímico inglés, Rupert Sheldrake (65).
En fin, quizá sean estas las personas ‘espiritualmente más influyentes del mundo’, pero lo que considero incuestionable es que

existen por ahí miles de maestros anónimos, 
con quienes un encuentro espontáneo 
en el lugar menos esperado, puede detonar 
en nosotros un indeleble proceso de aprendizaje
Y disfrazados de conductor de taxi, de carpintero
o de bibliotecario, estas personas, 
con su cotidiana ‘ejemplaridad’, son responsables de una buena porción de la esperanza evolutiva que hoy tenemos
Por eso este texto es dedicado a ellos, los ejemplares desconocidos.  
Twitter del autor: @ParadoxeParadis


23-F. Terminó como una Comedia lo que pudo ser una Tragedia


Este año se cumplen los 33 años del intento fallido de golpe de Estado protagonizado por algunos mandos militares, que tuvo su momento más dramático y mediático en la toma del Congreso de los Diputados, por parte del teniente coronel Tejero. 

Los hechos que voy a referir están avalados por libros de autores que los han vivido, han investigado en los archivos militares y se han entrevistado con algunos de los protagonistas.
23 febrero 1981. Tejero en la tribuna del Congreso de Diputados
Antecedentes

El ejército español salido del franquismo era eso, franquista en su mayoría. Por lo tanto se consideraba el guardián de la ortodoxia. En principio el rey Juan Carlos, como heredero designado por Franco, tenía la confianza de las fuerzas armadas.

La primera crisis de confianza ocurrió cuando fue autorizado el XXX Congreso de UGT, el 15 de abril de 1976, bajo el mandato de Arias Navarro. Éste fue sustituido por Suárez en julio de 1976.
Adolfo Suárez
Adolfo Suárez convocó elecciones para el 15 de junio de 1977. Parece ser que hubo tuvo una reunión con altos mandos de las fuerzas armadas, quienes le exigieron que no legalizara el PCE, a lo que Suárez parece que respondió que, con los estatutos que en ese momento tenía el PCE, no se le podía legalizar. 

De la reunión, los militares salieron muy satisfechos.

En un encuentro secreto entre Suárez y Carrillo, se produjo un pacto por el que el PCE aceptaba formalmente la bandera y la monarquía si se le legalizaba. Y el famoso Sábado Santo se legalizó el PCE.

A partir de ese momento, las más altas jerarquías militares consideraron que Suárez y el rey habían traicionado a Franco. El ministro de Marina, Gabriel Pita da Veiga, que había sido ministro con Carrero Blanco y Arias Navarro en vida de Franco, dimitió irrevocablemente. 

No se pudo encontrar ningún sustituto entre los almirantes y vicealmirantes en activo y se tuvo que recurrir a uno retirado, Pery Junquera. 

Además hubo una reunión de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM); no se sabe a lo que se hubiera llegado, y no llegó a más porque el vicepresidente Gutiérrez Mellado y el rey lo pudieron parar.

Llegaron las elecciones del 15 de junio. Las FF.AA temieron que entre el PSOE y el PCE tuvieran mayoría en el Parlamento. 

Por lo tanto el día 14 se decretó una alerta máxima y la JUJEM se reunió de forma ininterrumpida hasta la madrugada del 16. Incluso ordenaron a las unidades armadas que estuvieran preparadas para salir a la calle. 

En la mañana del 16, cuando se supo que había ganado UCD y que PSOE-PCE no tenían mayoría, se terminó la reunión. Todo esto hace sospechar que había la intención de impedir por todos los medios un gobierno PSOE-PCE.

La inquietud militar no decreció y a mediados de septiembre de 1977 se reunieron, con el máximo secreto en una urbanización de Xátiva, lo más granado de los generales. 

Estaban ex-ministros, además de Pita da Veiga, De Santiago y Álvarez Arenas, el jefe de la División Acorazada sita en Madrid, Milans del Bosch, Coloma Gallegos, Cabezas Calahorra, general de División Iniesta Cano, general de Brigada Cano Portal… y otros en activo, con mando de capitanía general, como Elícegui Prieto, Merry Gordon, Campano, González del Yerro, Fernández Posse, Manuel de la Torre, etc. 

Todos tenían la consigna de ir vestidos de paisano.

Allí trataron del modo de cambiar totalmente la política española. 

Unos, la mayoría, querían quitar al rey, tratándolo como un traidor e incluso alguno habló de fusilarlo, defendiendo una república presidencialista militar. 

Hubo un general, Milans del Bosch, de familia de militares de tradición monárquica, que defendió la solución “primoriverista”, o sea que se pusiera un gobierno militar de acuerdo con el rey como Jefe de Estado.
Gabriel Pita da Veiga
Conjuras militares

Lo anterior fue el germen de varias conjuras militares. Concretamente al menos cuatro.

Del libro La Conspiración de Mayo de Martínez Inglés, son los siguientes párrafos remarcados. La primera de las conjuras es la ya mencionada en relación con la reunión de Xátiva:
A) Golpe duro a la turca 
Su nacimiento o sus orígenes hay que buscarlos en la ya comentada reunión de Játiva de septiembre de 1977, donde la cúpula militar, después de la legalización del Partido Comunista (9 de abril) y de las primeras elecciones democráticas (15 de junio), sienta las bases (su peculiar doctrina golpista salvadora de la patria en peligro) para un eventual frenazo a la transición política española en el momento que considere más oportuno. 
A aquella reunión asistieron, entre otros, los generales De Santiago, Milans del Bosch, Álvarez-Arenas, Pita da Veiga (éste, vicealmirante), Prada Canillas Coloma Gallegos… 
Ese «espíritu de Játiva» no se perdería ya en los meses y años siguientes; antes al contrario, se afianzaría y fortalecería con el aporte ideológico de la trama civil (el aparato franquista todavía muy importante en aquellos momentos) y su entramado periodístico y de propaganda. 
Este movimiento involucionista, el más importante y peligroso de todos los que intentaban abrirse camino en la atormentada España del otoño de 1980, recibe nuevos bríos e ideas operativas con el golpe de Estado en Turquía (septiembre de 1980), plasmado por el coronel Quintero, agregado militar en Ankara, en su ya famoso Informe de noviembre de ese mismo año. 
De ahí que haya sido bautizado con el sobrenombre de «golpe a la turca», aunque también se le conoció inicialmente como «Operativo Almendros» (pseudónimo con el que publicaba sus arengas panfletarias en el periódico El Alcázar) o «golpe de los capitanes generales».
El segundo de los episodios también tuvo su origen en el mismo lugar. Es el de Milans:
B) Golpe «Primorriverista» de Milans 
Desgajado del anterior por las ideas férreamente monárquicas del general Milans del Bosch, toma carta de naturaleza a partir de mediados de 1980. 
Milans acude en septiembre de 1977 a la reunión de Játiva y es, por lo tanto, «socio fundador» del gran movimiento franquista que se pone en marcha desde ese momento. Pero no está de acuerdo en prescindir del rey. 
Desde meses atrás, desde el 9 de abril de ese mismo año («Sábado Santo rojo») no había dejado de acariciar la idea de una acción contundente del Ejército para modificar en ciento ochenta grados el rumbo político del país, siempre respetando la institución monárquica. 
En aquella ocasión, a pesar de tener todas las bazas en su mano al estar al mando de la unidad operativa más poderosa del Ejército español (la División Acorazada Brunete n.º 1), no se atrevió, tras las sutiles recomendaciones del rey que ya conocemos, a dar el gran salto hacia adelante. 
Después de Játiva, impulsó decididamente una acción fuerte y coordinada contra la nueva democracia española, pero dejando siempre bien patente su oposición a una hipotética república presidencialista aunque ésta fuera dirigida por un militar. 
Su pensamiento aparece muy claro en los círculos de la conspiración: el Ejército debe «salvar» a la patria una vez más, pero con la efigie del monarca elegido por Franco presidiendo las salas de banderas.
La tercera conjura es la derivada de la ”Operación Galaxia”:
C) Golpe de “Los Espontáneos” 
Llamado también «golpe primario» por el CESID y los Servicios de Inteligencia Militar, salió a la luz pública en noviembre de 1978 al desmantelar la policía la «Operación Galaxia», denominada así por ser en la cafetería madrileña del mismo nombre donde sus dos principales promotores, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y el comandante del Ejército destinado en la Policía Nacional, Ricardo Sáenz de Inestrillas, planificaban sus acciones. 
Estos militares pretendían, antes de que en España se votase la Constitución, asaltar el palacio de La Moncloa mediante una acción espectacular (al estilo de la realizada en Nicaragua por Edén Pastora, el Comandante Cero) para secuestrar al Gobierno en pleno y provocar con ello una reacción en cadena dentro del Ejército, muy sensibilizado por aquellas fechas. 
Contaban para ello con tres centenares de guardias civiles y policías, mandados por algunas decenas de oficiales y suboficiales de plena confianza. 
La detención y posterior procesamiento en consejo de guerra de ambos implicados, que se saldó por presiones corporativas con unos pocos meses de condena testimonial, no lograron, más bien al contrario, paralizar los planes golpistas de este reducido colectivo desestabilizador. 
Es más, a lo largo de los años 1979 y 1980 siguió conspirando con la idea de llevar adelante sus esperpénticos deseos.
El último de los episodios resultó el más importe y el que más consecuencias podía tener:
D) «Solución Armada» 
Planificada por el general Armada, asumida por el rey Juan Carlos, consultada y después aceptada por la JUJEM (Junta de Jefes de Estado Mayor). 
Los planes en marcha contemplaban el máximo respeto posible a la Constitución y a las normas democráticas vigentes en España y consistían, en esencia, en que inmediatamente después de la previsible dimisión de Adolfo Suárez (en cuya consecución se trabajaría coordinadamente en aras de buscar una rápida solución a la crisis), el rey, en uso de sus atribuciones constitucionales, presentaría al Congreso una reconocida personalidad de las Fuerzas Armadas, de talante abierto y conciliador, que obtuviera de inmediato el respaldo suficiente de la Cámara como futuro presidente de un Gobierno de concentración o salvación nacional. 
Armada, hombre de la máxima confianza del monarca, empieza a mover los hilos de esta solución político-militar a partir del verano de 1980. 
Patrocina contactos con conocidos dirigentes políticos de UCD (sector crítico), del PSOE, de Alianza Popular, del PCE… y, por supuesto, con generales de la cúpula militar fieles a la monarquía, incluido el capitán general de Valencia, Milans del Bosch. 
Armada conoce muy bien tanto lo que prepara el grupo de tenientes generales contrarios al sistema (el golpe duro o «a la turca»), como la variante involucionista auspiciada por este general monárquico de tradición familiar proclive a la asonada.
Movimientos de Armada
Concretamente, las personas conocidas del PSOE con las que contactó Armada fueron Enrique Múgica y Ciurana, el alcalde de Lérida. En el PCE se sabe que contactó y se puso de acuerdo con Tamames y con Solé Turá. 

Por lo que parece en la dirección de ambos partidos no estaban enterados, o no lo estaban totalmente. 

Tanto Tamames como Solé, estaban prácticamente fuera del PCE. 

De hecho, Tamames no asistía ya desde hacía meses a las reuniones del Comité Central y, poco después del 23-F, abandonó el PCE. Solé, que en realidad era del PSUC, poco más aguantó y acabó ingresando en el PSC.

A todo esto, el gobierno de Suárez respondió con traslados militares. Desplazó al general Armada desde la Casa Rreal, con la oposición de Juan Carlos, a gobernador militar en Lérida y luego al cargo de segundo jefe del Estado Mayor, tomando posesión el 12 de febrero de 1981. 

A Milans le desplazó de la jefatura de la División Acorazada en Madrid hasta la capitanía de la III Región Militar sita en Valencia, lo que provocó su enfado. 

En ambos puestos Gutiérrez Mellado puso militares de su confianza. 

En la División Acorazada puso al general Juste y como capitán general de la Primera Región Militar a Quintana Lacaci. Como secretario del rey se colocó al general Sabino Fernández Campo.
Jaime Milans del Bosch
El «Operativo Almendros», en sus escritos establecían que se producirían acontecimientos cuando florecieran los almendros en primavera. 

Se fijó el golpe duro para el 2 de mayo de 1981. 

Este grupo conspirador publicó varios artículos en el periódico El Alcázar. Por ello, desde el último trimestre de 1980, Armada, informado por los Servicios de Inteligencia, empezó a actuar manteniendo una información puntual con La Zarzuela.

El plan de los militares confabulados en Xátiva consistía que en la madrugada del 2 de mayo de 1981, las unidades de la II Región Militar (Sevilla), III Región Militar (Valencia), IV Región Militar (Barcelona), V Región Militar (Zaragoza), VII Región Militar (Valladolid), VIII Región Militar (La Coruña), se pusieran en marcha rodeando Madrid, parándose a unos 100 kilómetros de la capital. 

Este plan tenía la oposición de la JUJEM y de los capitanes generales de Madrid, Burgos, Granada y Canarias.

Esto se denominaba “Operación Móstoles” y proyectaba, desde el cerco, obligar a la rendición del rey y del gobierno. 

De tal forma que proyectaban dominar la capital sin disparar ni un solo tiro. 

Si no conseguían sus propósitos, el día 3 a las 7 de la mañana avanzarían hasta unos 30 kilómetros de la capital, también con órdenes de no disparar. 

Y si no se consiguiera, al día siguiente tendrían carta blanca para el uso de la fuerza para tomar el poder.
General Alfonso Armada
Posteriormente se nombraría un Directorio Militar que daría todos los poderes a Milans, lo que significaría una nueva dictadura. Se consideraba que Milans tenía carisma entre los militares. 

El problema es que procedía de cinco generaciones de generales monárquicos y él lo era hasta la médula. Por ello dudaba, pues no estaba de acuerdo en deponer a Juan Carlos.

Para adelantarse al golpe de los capitanes generales, Armada, decidió ejecutar sus planes para mediados el mes de marzo de 1981, y barajó el día 21. 

Pero aconsejado por los Servicios de Inteligencia decidió que la actuación sería el 23 de febrero.

Armada tuvo claro que debería incorporar a Milans a su proyecto. La idea era conservar la monarquía con Juan Carlos, nombrar un gobierno presidido por Armada y compuesto por personalidades de los partidos más importantes. 

Para ello tenía que ser un gobierno respaldado por el Parlamento. Entonces se necesitaba forzar a este Parlamento a aprobar la maniobra.

Cuando a mediados de octubre de 1980 se entrevistó Armada con Juan Carlos le dijo:
Majestad, están en juego la Corona, la democracia y su propia vida. Es urgente y totalmente necesario parar a los capitanes generales. Y para ello, debemos contar con el general Milans. Sin él, todo estará perdido.
En respuesta a estos «consejos» de su entorno más íntimo, el rey Juan Carlos (según reconocerían el propio Armada y el general Milans del Bosch años después en conversaciones privadas durante su permanencia en la prisión militar de Alcalá de Henares, en unos momentos especialmente dramáticos para ambos) autorizó al primero de ellos, Alfonso Armada y Comyn, a consensuar lo más rápidamente posible un hipotético Gobierno de concentración o unidad nacional, presidido por el propio Armada.

Plan Armada-Milans

Armada se entrevistó con Milans el 17 de noviembre de 1980 en Valencia. Le expuso su plan. Milans no aceptó totalmente el plan y puso otras condiciones que se aproximaban a la conjura de los capitanes generales. 

La cosa quedó en el aire y Milans le dio largas a Armada.
El rey Juan Carlos y Milans del Bosch
Desde esta entrevista se gestó un nuevo plan se podía llamar “Solución Armada- Milans” de corte pseudo-constitucional y pacífico en principio, pero trufado de las irrenunciables exigencias de Milans, que le convertirán de hecho en algo mucho más peligroso, cuestionable y, por supuesto, inconstitucional e ilegal.

Exigencias tales como la de incluir en el nuevo plan la operación de «los espontáneos», con el fin de humillar a los políticos y crear la imagen de una intervención en toda regla del Ejército en la vida nacional que satisficiera a los generales franquistas y diera la impresión a la ciudadanía y, sobre todo, a las amplias capas de la ultraderecha que conspiraban contra el régimen juancarlista, de que se acometía un verdadero cambio en la dirección general del país; o la de que los ministerios de Defensa e Interior del nuevo Gobierno recayeran en manos militares (el primero de ellos en las del propio Miláns, quien, ante la negativa del rey a que hubiera más generales en el Ejecutivo de Armada, tendría que conformarse finalmente con el cargo de PREJUJEM, Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor); o la promesa de un mayor protagonismo de las FAS en la lucha contra el terrorismo etarra para terminar con él cuanto antes, incluso por la vía de la intervención directa.

Los siguientes párrafos son de La conspiración de mayo:
La principal y más importante «sugerencia» del general Milans, asumida por el rey tras largas y profusas dilaciones el 13 de febrero de 1981, diez días antes del desencadenamiento de la operación Armada (23-F para el gran público), sería la siguiente:
El Gobierno de Armada solo debería durar dos años. Al cabo de los cuales, si la precaria situación (peor, según él, que la vivida por España en la primavera de 1936) por la que atravesaba la nación no se había resuelto, se debería ir a un Gobierno mucho más fuerte, de corte castrense, sin complejos ni remilgos de ninguna clase y rompiendo toda clase de ataduras con los partidos políticos que habían respaldado el anterior. Este nuevo Ejecutivo debería estar presidido por un militar con prestigio y autoridad.
El general Milans, que había contestado con un «Sí, con reservas» a la propuesta de Armada en la reunión celebrada entre ambos en la Capitanía General de Valencia el 10 de enero de 1981 (y en la que estuvieron presentes algunos muy cercanos colaboradores del capitán general), cuando ya tenía sobre la mesa la promesa de los capitanes generales «rebeldes» (no concretadas, es cierto, en todos sus extremos hasta el 12 de febrero) de ser jefe del nuevo Estado nacional tras el pronunciamiento del 2-M, no se había postulado, obviamente, ni ante el monarca ni ante su valido para ser el presidente de ese futuro Gobierno militar a instaurar en España tras el hipotético fracaso del segundo de ellos. 
Así que recibió con sumo agrado el importantísimo ofrecimiento del primero, materializado en la tarde del 13 de febrero de 1981, para convertirse, en 1983, en un nuevo Miguel Primo de Rivera redivivo.
Era un ofrecimiento que a todas luces evidenciaba entonces, y con mucha más fuerza lo hace ahora, que los Borbones no aprenden nunca de sus pasados errores, aunque en esta ocasión resulta meridianamente claro para cualquier oteador privilegiado de la historia de este país (sobre todo de la militar) que el rey Juan Carlos I, asustado por el cariz que estaban tomando los acontecimientos en el terreno castrense, quería atraerse al prestigioso general Milans a su campo como fuera, a toda costa, con una propuesta que éste no pudiera rechazar… 
Pero que ni él mismo tenía muy claro deseara cumplir. Vista la rapidez con la que actuó en su contra, llamándolo «desleal» y llevándolo a galeras por treinta años, cuando en las horas subsiguientes al demencial 23-F vio resueltos todos sus viejos problemas y, por el contrario, tanto él como su compañero Armada, amenazaban con convertirse en otro nuevo, y muy peligroso, para su amada corona.
Esta operación fue conocida por el CESID, que por indicaciones de La Zarzuela cooperó para apoyarlo. 

También lo supo el Servicio de Información de la Guardia Civil, que recibió órdenes de ayudar a Tejero.

Al final Milans aceptó el plan el 21 de febrero. En esto puede recordar a Franco en 1936, que estuvo dudando y se apuntó al golpe de estado a última hora.

Cronología de los últimos días

12 de febrero, jueves.- Tres jefes de EM visitan a Milans en Valencia con la Directiva del Planeamiento del 2 de mayo. Le ofrecen la jefatura suprema del alzamiento, el cargo de Generalísimo de las FAS y la Jefatura del gobierno que se forme.

13 de febrero, viernes.- Armada, enterado de la anterior entrevista informa al rey. Por ello el rey habla, secráfono en mano, con Milans. Trata por todos los medios de llevarlo definitivamente a su causa. Le ratifica los anteriores ofrecimientos de Armada (cargo de PREJUJEM) y le dice que acepta su propuesta de instaurar en España, si en dos años no se ha enderezado la transición a través de lo que prepara Armada, un Gobierno fuerte de corte militar del que él será su presidente, suspendiendo la Constitución si fuera necesario.

14 de febrero, sábado.- Armada habla con Milans y le dice que el futuro de la monarquía está en sus manos.

17 y 18 de febrero, miércoles y jueves.- Cuatro capitanes generales presionan de nuevo a Milans. Éste calla y otorga.

21 de febrero, sábado.- El rey llama de nuevo a Milans, que por fin acepta unirse a la solución propuesta por el monarca.

Dimisión de Suárez

Desde hacía más de un año gran número de diputados de UCD hacían la vida imposible al gobierno de su propio grupo político. 

También se presionaba desde las potencias de la OTAN para que España se incorporara a la organización, a lo que Suárez se oponía. 

En las fuerzas armadas se oía de forma continua ‘ruido de sables’.

Por último, y muy importante, el rey Juan Carlos le hacía el vacío y no vacilaba en criticar al presidente del gobierno en sus conversaciones con personalidades de dentro y fuera de la política. Intentó que Suárez promoviera la integración en la OTAN e intentó que hiciera un gobierno de coalición con la oposición. No consiguió que Suárez aceptara.

Con todo esto se hizo imposible el gobierno y Suárez dimitió el 29 de enero de 1981, para sorpresa del rey que no se lo esperaba. 

La primera reacción del rey, lo que ofendió a Suárez, fue consultar a Sabino Fernández Campo lo que tenía que hacer. 

Éste le aconsejó que ganara tiempo aprovechando que el congreso de UCD en Mallorca se atrasaba por huelga de los controladores aéreos.

El mismo 29 de enero, Suárez, dijo la razón de su dimisión: “Dimito porque no quiero que el sistema democrático, tal como nosotros hemos deseado, sea, una vez más, un simple paréntesis en la historia de España”.

Vídeo dimisión de Adolfo Suárez

La dimisión de Suárez supuso un revés para los conspiradores, aparentemente se habían quedado sin excusa para actuar. 

Pero los objetivos reales del golpe iban mucho más allá que conseguir un simple cambio de presidente.

- Al día siguiente Emilio Romero publicaba en ABC un artículo en el que se hablaba de la “solución Armada”.

- El 3 de febrero Armada habló con el coronel Ibáñez Inglés, ayudante de Milans, y valoraron la nueva situación creada con la dimisión.

- El 4 y 5 de febrero tuvieron los reyes el viaje a Euskadi, con los incidentes de la Casa de Juntas de Guernika.

El 6 de febrero los reyes estaban en Baqueira y se citaron con Armada en un restaurante de Arties para cenar, pero tuvo que suspenderse pues la madre de la reina murió casi repentinamente. 

La reina se trasladó a Madrid, pero el rey se quedó y se realizó la reunión con Armada en casa. Estuvieron reunidos hasta las tres de la mañana. Entonces el rey, a esa hora, llevó a Armada en coche al Parador del Valle de Arán.

Se propuso como presidente de gobierno a Leopoldo Calvo-Sotelo. Juan Carlos tuvo que someterse a lo establecido en la Constitución, lo que le obligaba a realizar consultas -al menos formales- con Felipe, Carrillo y Fraga.

El 16 hubo otra entrevista, concertada por Milans, entre Armada e Ibáñez. El 17 se entrevistaron, con motivo de un acto en la Escuela Superior del Ejército, el rey y Armada. 

El 18 Ibáñez Inglés, en conversación telefónica, estableció con Tejero la fecha definitiva de la “Operación Congreso”. 

Se pensó en el viernes 20 en la investidura de Cavo-Sotelo, pero por fin se decidió el lunes 23, pues la votación se repetiría.
Leopoldo Calvo Sotelo
El 23-F
El siguiente párrafo es del libro Un rey golpe a golpe:
José Luis Cortina Prieto, jefe de la Agrupación Operativa de Medios Especiales (AOME) del CESID, se encontró con el entonces embajador de los Estados Unidos en Madrid, Terence Todman, y con el nuncio del Vaticano, monseñor Innocenti. Cortina también se reunió el día21 la noche, en Madrid, con Antonio Tejero, Alfonso Armada y Vicente Gómez Iglesias (su mano derecha en el CESID). 
Fue en esta reunión en la que Armada se descubrió personalmente delante de Tejero como jefe de la operación. 
Cortina le indicó al guardia civil que los socialistas no darían nada de guerra, que aceptarían lo que se les propusiera, que también veían la necesidad de un golpe de timón. 
Se le explicó, al parecer no demasiado bien, que su operación en el Congreso se tendría que reconducir hacia el objetivo político de Armada según declaración que hizo en el juicio a Tejero, en aquel momento le dieron a entender que el nuevo gobierno sería sólo de militares, y que el verdadero jefe era el rey, que lo apoyaba totalmente. 
Armada en concreto le explicó: “La monarquía necesita robustecerse, por ello Su Majestad me ha encargado esta operación”. Matizó, además, que “la Corona y la Democracia seguirían incólumes,… aunque ya hay varios decretos que entrarán inmediatamente en vigor”. 
También le revelaron que tanto el Vaticano como el gobierno norteamericano habían sido sondeados, y que la Administración Reagan les había prometido ayuda. 
En vísperas del 23 de febrero, el comandante Pardo Zancada, de la División Acorazada (DC) Brunete, viajó a Valencia para entrevistarse con Milans del Bosch, el verdadero jefe militar de toda la operación. Milans también conversó con Armada. 
A primeras horas del 23 de febrero, Milans reunió a los mandos de la III Región Militar y les informó que en Madrid se iba a producir un hecho “grave e incruento” que se conocería por la radio, que el rey estaba enterado y que el general Armada daría las órdenes oportunas desde La Zarzuela. 
Al mediodía Tejero seleccionó los guardias civiles a los que no les informó de lo que iban a hacer ni donde irían. Después de comer les dieron los fusiles y les hicieron subir a los autobuses.
Después de las 5 de la tarde llegó inesperadamente a la División Acorazada Brunete, el general Torres Rojas, gobernador militar de A Coruña. Quienes ya estaban informados del golpe (Pardo Zancada, entre otros), aprovecharon el momento para compartir el secreto con otros mandos militares.
23F. Gutiérrez Mellado y Suárez se enzarzan con los golpìstas
Sobre las 16:30, veinte agentes de paisano del Servicio de Información de la Guardia Civil, bajo el mando del teniente Suárez Alonso, llegan a las inmediaciones de la Carrera de San Jerónimo y cierran las calles que confluyen en el Congreso de los Diputados, para facilitar la llegada de Tejero y sus hombres.
Dice Amadeo Martínez Inglés:
Entra Tejero en el Congreso, pero de una forma alocada y tercermundista, con el agravante de ser escuchado en directo por toda España a través de la radio. 
Resulta así una acción esperpéntica, capaz de producir vergüenza ajena al más chapucero dictador caribeño: tiros, empujones, gritos cuarteleros…, bochorno nacional en suma. 
Ante la situación, Armada y el rey se asustan. 
El rey había establecido límites a Armada: ni violencia, ni soldados, discreción máxima, lo mismo que respeto, «en lo posible», a las formas democráticas y constitucionales que conformaban en sí mismas las señas de identidad de la Corona.
Armada llama al rey para solucionar el tema de Tejero, pero el rey, aconsejado por Sabino Fernández Campo, decide abandonar la operación, y le ordena que siga en su destino militar a las órdenes del general Gabeiras. Y le prohíbe ir a palacio. 

El rey teme que su nombre se asocie a la vergonzosa intentona.

Juan Carlos monta su Estado Mayor, con ayuda de su fiel Sabino de jefe de operaciones, a fin de salvar el proceso de la situación política creada.

El rey y Sabino inician una frenética ronda telefónica con las diversas Capitanías Generales para tratar de atraer a todos sus titulares (antidemócratas viscerales la mayoría de ellos) a un frente democrático- monárquico contra el golpe militar en desarrollo, que presentan, en principio, como minoritario, totalmente ajeno a ellos, y sin cabeza directora visible, puesto que ni Milans, ni mucho menos Armada, son reconocidos como sus dirigentes.
Sabino Fernández con el rey
En la comunicación a los capitanes generales el rey les dijo que la monarquía condenaba el asalto al Congreso por Tejero.

Algunos de estos capitanes generales retrasan horas la entrevista. Según manifestaciones de Milans, nueve años después, ese retraso estuvo producido porque, varias Regiones Militares, le animaban a que con su fuerza acorazada avanzara sobre Madrid.

Armada intentó retomar la iniciativa a media tarde, sin querer darse cuenta que ha perdido el apoyo de La Zarzuela. Fue al Congreso y trató de convencer a Tejero. 

Estuvo hablando con él, contando el pacto que tenía con Milans. Tejero le dijo que él no cumplía más órdenes que las de éste. Armada le mostró la lista que llevaba del gobierno que quería proponer. Al ver que en la lista había miembros del PSOE y del PCE, se negó a seguir escuchándole y le obligó a salir de allí.

En la Acorazada Brunete el general Torres Rojas empezó a actuar convenciendo a su jefe el general Juste. Con la ayuda del coronel San Martín, de forma algo pasiva pues era más partidario del golpe duro, y del comandante Pardo Zancada, empezó a destacar algunas unidades a TVE y RNE.
El capitán general de la I Región Militar Quintana Lacaci, ordenó que las unidades volvieran a sus cuarteles.

En Valencia, Milans había sacado los carros de combate a la calle, impuesto la ley marcial y decretado el toque de queda. 

Al no tener noticias de Armada y saber que La Zarzuela condenaba el asalto al Congreso, montó en cólera por sentirse traicionado. 

Conversa con el rey en conversación muy tensa, y se niega a revocar las órdenes que había dado y le espeta al rey palabras muy duras:
-Aquí lo que pasa, majestad, es que algunos no tienen lo que hay que tener para llegar hasta el final. 
Esto no era lo pactado.
En Valencia Milans había sacado los carros de combate  a la calle, impuesto la ley marcial y decretado el toque de queda
Según Amadeo Martínez Inglés:
Juan Carlos intenta calmarle, con la campechanía en el trato, aunque los resultados son modestos, pues la situación para el capitán general de la III Región Militar, que es la única autoridad militar que ha declarado la ley marcial es delicada. 
Si su supremo valedor, su jefe supremo, la más alta autoridad del Estado a favor de la cual él ha dado semejante paso al frente, se desmarca totalmente de la operación alegando «inasumibles defectos de forma» y ordena la vuelta atrás con urgencia… su situación personal y profesional puede convertirse en desesperada en muy pocas horas. 
Máxime teniendo en cuenta que el general Armada, según el propio monarca, ni se encuentra en La Zarzuela, donde según los planes iniciales debería estar en esos momentos, ni controla la División Acorazada Brunete, que permanece paralizada por ausencia de órdenes suyas, y ni siquiera está localizable en su despacho del Estado Mayor del Ejército en Cibeles.
El Estado Mayor de la III Región Militar le comunica que estaba en condiciones de lanzar las primeras vanguardias de carros (el Batallón de Bétera estaba totalmente movilizado desde primeras horas de la tarde y disponía de medio centenar de carros M-47, prácticamente nuevos de motor, capaces de plantarse en Madrid en 8-10 horas) a partir de las 12 de la noche del 23-F.

Avanzada la noche Milans, cedió a las órdenes de La Zarzuela, decidió retirar los carros de combate de las calles y así se lo comunicó al rey y a los que le animaban a continuar. 

La realidad es que lo hizo a las cuatro de la madrugada. A partir de ese momento todas las Regiones Militares estuvieron a las órdenes de la JUJEM y se desactivó la alarma, salvo en el Congreso con Tejero.

Dice Patricia Sverlo en “Un rey golpe a golpe”:
El rey habla, por fin, por televisión, TVE, todavía la única. 
El país respira tranquilo. 
La democracia española y la Corona se han salvado. 
El «golpe de los golpes», el golpe que nunca existió, «el movimiento involucionista a cargo de unos cuantos militares y guardias civiles nostálgicos del anterior Régimen» (según la rebuscada teoría oficial del Gobierno de turno), el chapucero órdago político-militar-institucional patrocinado desde la más alta magistratura de la nación para desembarazarse de sus antiguos compañeros franquistas, que le tachaban de traidor y amenazaban su trono (los conspiradores del 2 de mayo), según la versión que más pronto o más tarde recogerá la historia de España… ha sido neutralizado. ¡Loado sea Dios!
Discurso del Rey el 23-F de 1981 (vídeo).

Leemos en La conspiración de mayo“:
Los dos generales monárquicos, Milans y Armada, serán elegidos como los «cabezas de turco» del tremendo desaguisado, los responsables directos de una alocada «intentona militar contra la democracia y el pueblo español», mientras que Sabino Fernández Campo será investido de todos los honores y pasará a la historia, junto con el rey, como la gran figura del 23-F: el hombre fiel, inteligente y valeroso que supo reconducir magistralmente la difícil situación político-militar por la que atravesaba el país, salvando de paso el Estado de derecho y las libertades de todos los españoles. 
Don Juan Carlos, por su parte, ganará muchos puntos ante los ciudadanos de este país, siendo venerado a partir de entonces como el «salvador y garante máximo de la democracia» en España y consiguiendo con ello asentar definitivamente su régimen monárquico que, en los últimos años, venía siendo severamente cuestionado por un franquismo residual, pero todavía poderoso, que no le perdonaba la «traición» al legado del Generalísimo.
El párrafo siguiente es de “Un rey golpe a golpe”:
Otra cosa rara, difícil de casar con la versión oficial que niega la participación del rey en el golpe, fue que, sorprendentemente, las líneas telefónicas de La Zarzuela no se cortaron. La centralita se saturó de llamadas. 
El mismo rey le comentó a Vilallonga años después para su biografía autorizada, cuando ya estaba tan metido en el papel de salvador de la patria que no controlaba lo que decía: 
“Si yo fuera a llevar a cabo una operación en nombre del rey, pero sin consentimiento de éste, la primera cosa en la que habría pensado sería aislarle del resto del mundo impidiéndole que se comunicara con el exterior. 
Y bien, esa noche yo hubiera podido entrar y salir de La Zarzuela a mi voluntad y, en cuanto al teléfono, ¡tuve más llamadas en unas pocas horas que las que había tenido en un mes! 
De mi padre, que se encontraba en Estoril -y que se sorprendió también mucho de poder comunicarse conmigo-, de mis hermanas que estaban las dos en Madrid e, igualmente, de los jefes de Estado amigos que me llamaban para alentarme a resistir”. 
Sabino, que era más listo, se encargó de que este párrafo fuera suprimido de la edición española del libro, en el momento en que se dio cuenta de que el rey había desvelado importantes detalles.
Por cierto, en ese libro de la biografía del rey, éste llamó traidor a Armada y así salió en la edición en Francia, pero no en España.

Lo que viene después es más conocido. 

Después de una noche donde se estuvo negociando con Tejero, la mañana del 24 de febrero se firmó el el “pacto del capó”, así llamado porque se firmó encima del de un coche. 

Por ese pacto se exoneraba a los subordinados de Tejero y de Pardo Zancada, que había entrado por la noche en el Congreso con algunos policías militares para apoyar a Tejero.

Escribe el autor del artículo La mentira final, 23-F el juicio de Campamento, publicado en Vórtice:
 Lo que ocurrió fue que, una vez fracasado el Golpe, Calvo Sotelo dio instrucciones para limitar las responsabilidades a lo conocido, no se debía ahondar en los puntos oscuros, con lo que los autores intelectuales y la dirección quedaban a salvo. 
La única investigación-denuncia llevada a cabo fue la propiciada por tres capitanes y un suboficial del CESID, que pusieron en cuestión la versión oficial. 
Su tesón enfrentándose a presiones, amenazas contra sus carreras y sus vidas, y proposiciones de ascenso por guardar silencio y olvidarse del tema, se materializo en el llamado ”Informe Jaudenes”. 
Informe que la cúpula del CESID inició el 30 de marzo cuando reglamentariamente tenían que haberlo iniciado el 25 de febrero fecha en la que ya se conocía toda la información relevante. (…) 
El informe Jaudenes es una de las claves más importantes para entender el clima de encubrimiento de la verdad que se vivió en el juicio. 
Si Calderón en ese momento secretario general del CESID, remitió el informe al juez instructor Escudero, Escudero prevaricó al ocultarlo a las defensas. 
Si Calderón no lo remitió, prevaricó Calderón, al incumplir con el deber que le marca la ley. 
De una u otra forma el informe fue ocultado y más tarde clasificado como secreto hasta los años 90. 
Una vez desclasificado se pudo constatar que parte de las declaraciones de Diego Camacho habían desaparecido y otra parte había sido retocada.
De la posible implicación del CESID, nunca ha salido a la luz publica nada.

Desde el 18 de febrero de 1982 hasta el 21 de mayo se desarrolló el juicio de los implicados en el 23-F en las dependencias militares de Campamento. 

En él fueron condenados a 30 años de reclusión Armada, Milans y Tejero. El primero salió después de 7 años en libertad, el segundo después de 9 años y Tejero en 1993 obtuvo el tercer grado y en 1996 salió en libertad provisional.
Portada del diario monárquico ABC. Sentencia del juicio 23-F. 
Concluye el artículo 
La mentira final, 23-F el juicio de Campamento:
El objetivo del juicio era salvar la participación del Rey y los principales líderes del momento y poner de cabeza de turco a la GC y a las FFAA, lo que no era nada difícil vista su participación, aunque conviene resaltar que la participación de los uniformados no fue para apropiarse del Poder sino para “servir” a la Corona.
Para Amadeo Martínez Inglés:
El 23-F puso fin a la Conjura de mayo y, en consecuencia, al poder militar en España. 
También, a cuatro años de enfrentamientos soterrados entre los generales franquistas y el rey. 
Se salvó así el delicado proceso político de la transición, pero el fin nunca puede justificar los medios empleados para conseguirlo; sobre todo si esos medios constituyen un peligro cierto de guerra civil.
El rey con Esperanza Aguirre
El post 33 años del 23-F. Terminó como una comedia lo que pudo ser una tragedia apareció por primera vez en Economía Zero.


martes, 25 de febrero de 2014

Malvinas no es una simple anécdota histórica


Malvinas no es una simple anécdota histórica

Malvinas no es una simple anécdota histórica

Carlos Andrés Ortiz

Más allá de los avatares históricos previos a la independencia argentina (1810 – 1816), en los que el Archipiélago de Malvinas fue reclamado por franceses, ingleses y españoles, resulta irrefutable que ese territorio isleño fue recibido en heredad por Argentina, al independizarnos de España, y como tal fue poblado, existiendo un Gobernador Argentino, al momento de la violenta usurpación consumada por Gran Bretaña en 1833.

Poniendo las cosas en su contexto, la recuperación inmediata no fue posible, pues nuestra escasa flota de guerra de esos años, estaba reducida a su mínima expresión, inducida por el endeudamiento irracional que agentes británicos (algunos de nacionalidad argentina) nos hicieron asumir con la Banca Baring Brothers en 1824. 
Vale acotar que el endeudamiento financiero a niveles impagables, con deudas innecesarias y plagadas de leoninas comisiones a intermediarios y otros gastos injustificables, fue la herramienta de sometimiento al imperio británico de prácticamente todas las nuevas naciones hispanoamericanas recién independizadas.
Ya antes, en 1806 y 1807, fueron rechazadas dos invasiones británicas, perpetradas contra Buenos Aires, con la intención de apoderarse del entonces Virreinato del Río de la Plata.
Durante el Segundo Gobierno de Juan Manuel de Rosas, fueron vencidos dos prolongados bloqueos navales (1838-1840/1845-1850)realizados por Francia y Gran Bretaña, por entonces las principales potencias militares del mundo. 
El tema es hoy ocultado y poco conocido mundialmente, silenciado por los sectores anglófilos de Argentina, pese a su enorme significación. 
Para poner en su justa medida esos enfrentamientos armados, hay que decir que fueron en la misma época en el que esas y otras potencias lograron sojuzgar totalmente a China, no solo a fuerza de las armas, sino tambien con la insidiosa introducción del opio para minar las voluntades del pueblo chino.
Desde 1852, y sobre todo a partir de 1860, por casi medio siglo el poder en Argentina fue ocupado por minorías oligárquicas, de orientación económica liberal, y claramente anglófilas. 
Bajo el gobierno del anglófilo Bartolomé Mitre, con abierta instigación y pertrechos británicos, se libró la fratricida Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), de características genocidas contra Paraguay. 
Vencido Paraguay, le fue impuesto asumir un oneroso crédito tramitado por la Banca británica. Paraguay molestaba, pues era el único país de la región que no se había subordinado a los mandatos británicos, e incluso estaba en proceso de industrialización.
La injerencia en la política interna y en la economía argentina, en muchos casos desembozada y arrogante, fue una constante de Gran Bretaña en los doscientos años de historia de Argentina; siempre contando como subordinados convencidos y dóciles a sectores minoritarios de las oligarquías locales apátridas.
Esa conjunción de intereses británicos y oligárquicos desde siempre se opuso a la industrialización y al desarrollo tecnológico argentino, tal como vino a “recomendar” Felipe de Edimburgo a comienzos de los años sesentas, precisamente cuando estábamos en un proceso de fuerte desarrollo industrial… ¡y poco después se perpetró un golpe de Estado de cuño económico liberal (anti industrialista) y ultra conservador, en 1962!
Antes, en 1955, el golpe de Estado, vengativo y sangriento, fue claramente inducido por Gran Bretaña, la cual dio municiones y combustibles a naves de la Armada Argentina, sublevadas contra el gobierno constitucional. Ese golpe de Estado fue festejado por Churchill y su gabinete.
El historiador canadiense británico Harry S. Ferns, autor de dos libros –entre fines de los sesentas y comienzos de los setentas- en los que analizó la historia y la realidad argentinas, expresó claramente que la única forma de desmontar las enormes y muy positivas transformaciones sociales, políticas y económicas construidas por el peronismo (un movimiento de orientación nacional y popular), requería el estallido de una guerra civil.
Curiosamente (o no tanto), existe una versión de un episodio en el que la “gran prensa” habría puesto sordina, según la cual fue interceptado un cargamento de armas y municiones, desembarcadas en Buenos Aires del buque antártico británico “Endurance”, de lo cual hubo indicios que iban a equipar a guerrilleros “izquierdistas” (posiblemente Montoneros) en 1974 . Pero algún breve comentario habría sido publicado, y no hubo mayores consecuencias pues un diplomático británico estuvo involucrado, y seguramente hubo presiones para no generar un escándalo mayúsculo. 
Posteriormente se detectaron –según referencias de buena fuente- dos cargamentos más de iguales características, uno en un buque carguero británico y otro en un avión de la British Caledonian. La guerrilla ya muy activa, estaba siendo pertrechada… Se estaban creando las condiciones para que las cúpulas militares, cooptadas por la ideología de la Seguridad Nacional –impuesta por EEUU por medio de la Escuela de las Américas-, usurpasen nuevamente el poder.
En los años setentas y comienzos de los ochentas, la violencia irracional de la guerrilla y la réplica violenta de las Fuerzas Armadas tuvo las características de una verdadera guerra civil, la misma que citó antes Ferns. Y en el golpe de Estado de 1976 ese fue el marco para la aplicación de la doctrina del liberalismo salvaje en Argentina, instigado por el G 7, y básicamente por los centros del poder ubicados en EEUU y Gran Bretaña.
Pese a todos esos avatares, Argentina siguió haciendo reclamos diplomáticos por los tres archipiélagos australes (Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur), año a año, e inclusive hubo notorios éxitos diplomáticos en el seno de las Naciones Unidas, obteniéndose Resoluciones muy favorables a nuestro país, las que nunca fueron acatadas por Gran Bretaña.
En 1976 se difundió el Informe Shackleton, realizado por el Lord homónimo y un equipo de especialistas, que viajaron a Malvinas especialmente para evaluar la realidad general, dando pautas de actividades económicas con las que sugirieron que podrían autofinanciarse las islas. El viaje de Lord Shackleton y su informe fueron repudiados públicamente por Argentina.
Por esos años, las islas constituían una pesada carga para el presupuesto británico, y sus habitantes –los kelpers- eran objeto de discriminación en el contexto social local isleño, y en la propia Gran Bretaña; algo así como ciudadanos de segunda categoría.
Antes, en 1969, se conoció el Informe Rockefeller, en el cual recomendó destruir los tres factores constitutivos de la fuerte ligazón cultural de Íbero América: lengua en común (incluyendo al similar portugués), historia muy ligada de nuestros países, y una religión fuertemente mayoritaria, la católica. Divide y reinarás, vieja máxima aplicada constantemente por las potencias anglosajonas.
La Guerra del Atlántico Sur (1982), sutilmente instigada por Gran Bretaña, le fue funcional al Almirantazgo, para evitar mayores recortes presupuestarios, y al Foreign Office para dar un vuelco activo al accionar británico en los tres archipiélagos australes, principalmente Malvinas.
Por otra parte, si Argentina no realizaba el operativo militar de reconquista de las islas, existía en marcha el proyecto de declaración de “independencia” de los kelpers malvineros (con visita real ya programada ese año 1982), con prefabricación de otro Estado tapón ficticio, que se sumaría al Commonwealth, acción en la cual Gran Bretaña tiene sobrada experiencia.
Las cúpulas cívico militares, usurpadoras del poder en Argentina, colonizadas mentales de doctrinas antinacionales, no supieron distinguir las enormes diferencias entre la defensa de la soberanía (lo permanente), y la defensa del “sistema” (temporario y secundario). Los errores y vacilaciones de esas cúpulas, neutralizaron el notable desempeño de los pilotos de combate argentinos, y las resistencias en muchos casos enconada y bravía de las tropas en tierra y aguas circundantes.
Invadidas nuevamente las islas por los usurpadores británicos, tuvieron el pretexto para cambiar el estatus de sus pobladores, y para promover fuertemente actividades económicas, como la pesca (en aguas claramente argentinas) y la exploración petrolífera. Y allí cobró fuerza la idea de la insólita supuesta validez de la “autodeterminación” de los kelpers, en un proceso viciado de nulidad, por ser invasores, en archipiélagos cuya disputa sigue firmemente vigente.
La habilidad británica, usando la diplomacia, la fuerza y las presiones económicas, para crear Estados tapones, tal como sucedió en Belice, Kuwait y Uruguay, pretende repetirse en Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Evidentemente las persistentes acciones diplomáticas del actual gobierno argentino, perturban a Gran Bretaña, que no puede ocultar ante el mundo el conflicto ni la indignidad de su posición; siendo por otra parte notorio el respaldo a la firme posición argentina, por parte de organismos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac.
Por algo el reciente y abortado golpe de mercado en Argentina (diciembre de 2013 y enero de 2014) fue iniciado por las filiales locales de la petrolera Shell y del Banco HSBC, ambas empresas controladas por el anacrónico imperio. Incluso se divulgaron fundamentadas opiniones, que responsabilizan directamente a Gran Bretaña de fogonear la intentona destituyente en Argentina, por la “indocilidad” del actual gobierno a los “mandatos” imperiales.

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Segunda Parte)

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Segunda Parte)

En mérito a la brevedad, cabe decir que las Malvinas están en la Plataforma Continental Argentina, a menos de trescientos cincuenta kilómetros del punto más cercano del territorio continental argentino; mientras que se sitúan a catorce mil kilómetros de Gran Bretaña.

Su usurpación y continuada ocupación es otro de los tantos actos de piratería que el vetusto imperio realizó en su existencia. Un poco más alejados pero claramente en jurisdicción del Mar Argentino o de sus adyacencias, están los otros dos archipiélagos en disputa. Claramente sus usurpaciones forman parte de las evidentes amenazas estratégicas a Sudamérica, de la OTAN, del Commonwealth y de la entente explícita EEUU-Gran Bretaña, aliados en los procesos de neocolonialismo del siglo XXI.
Quede en claro que no se trata de ningún prejuicio ni menos aún odio, al pueblo británico, el cual merece respeto, como cualquier otro grupo humano, en un contexto de pensamiento fuera de toda connotación racista o discriminativa.
Resulta muy claro que pese al buen nivel de vida medio existente en Gran Bretaña, la estructura socio política de ese país es fuertemente clasista, estructurada en estratos diferenciados pétreos, discriminando y excluyendo a las grandes mayorías, pues la movilidad social tiene un techo casi infranqueable, muy característico de las sociedades humanas que separan a la gente en nobles y plebeyos, en una estructuración segmentada, como herencia anacrónica post medieval, dieciochesca congelada en el tiempo.
De hecho, el sistema monárquico, mantenido y en parte renacido en Europa, resulta en el mantenimiento de castas ociosas, improductivas y cargadas de injustificables privilegios, que mal pueden considerarse un ejemplo para el mundo.
Por otra parte, en Gran Bretaña el acceso a la educación superior es restringido por la vía de elevados aranceles, acentuando la estratificación socioeconómica.
Ese tipo de cerrada discriminación era el que padecían los kelpers (isleños malvinenses), siendo notable que por las cerradas pautas culturales impuestas por el anacrónico imperio, esa realidad era mansamente tolerada y aceptada –seguramente sin margen de discrepancia- por esos pobladores, que eran considerados “súbditos británicos de segunda categoría”. En ese contexto semi feudal dieciochescamente monárquico, tiene enorme importancia la valiente actitud de Alejandro Betts, quien enfrentando presiones sociales e incluso familiares, asumió plenamente la ciudadanía argentina, que por derecho le corresponde, pues nació en territorio argentino, nació en Malvinas.
Con esos condicionamientos culturales, puede entenderse el rechazo a Argentina, manifestado por la población isleña, que es básicamente británica trasplantada a las islas. Pero pueden quedarse tranquilos, pues Argentina es un país tolerante, sin racismos, que integró bien a diferentes contingentes de inmigrantes de muchos orígenes. Cuando esas islas vuelvan a la soberanía argentina –como corresponde-, serán respetados plenamente, podrán vivir en paz, y acceder a los muchos beneficios que la Argentina continental dispensa a todos los habitantes.
Si bien el colonialismo es de muy vieja data, y en América comenzó desde el descubrimiento formal del continente por parte de los europeos, en 1492; la elevación (¿¡!?) al rango de estatus formal incluso exhibido con aires de grandeza por las potencias que lo practicaban, puede situarse en el siglo XIX, con el punto de máxima exaltación en la Conferencia de Berlín, realizada en 1884/5.
Básicamente en esa Conferencia, se acordó la repartija de África –como si fuera un simple bien mostrenco, sin importar nada sus pobladores y sus culturas-, entre las varias potencias colonialistas europeas de fines del siglo XIX.
Ya antes habían logrado subyugar a antiquísimos pueblos y culturas, como los casos de India y China, por citar tal vez los más relevantes pero no los únicos.
El colonialismo se extendió también por buena parte de Asia; mientras que en Sudamérica el colonialismo financiero – diplomático británico había logrado el dominio pleno, solo sutilmente reforzado por ciertas presencias militares o exhibiciones discretas pero contundentes de su poder naval, por entonces excluyente. El colonialismo cultural era una pieza clave de la estrategia colonial británica en América del Sur y parte del Caribe, y la doctrina económica liberal, sin duda operó como el duro mascarón de proa para forzar el mantenimiento de ese esquema de subordinación real, bajo apariencias de independencias formales.
En América Central y buena parte del Caribe, la Doctrina del Gran Garrote (Big Stick) resultó ser la transparentación del intervencionismo militar de EEUU en su “patio trasero” próximo; despectiva denominación que luego se amplió a toda Iberoamérica y El Caribe, solo tolerando ciertas presencias colonialistas de Gran Bretaña, Francia y Holanda en ese contexto geográfico.
Después de promesas de descolonización a escala mundial, rápidamente incumplidas por las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, al cabo de la Segunda Guerra Mundial el proceso de descolonización adquirió por fin fuerza efectiva, con las independencias de nuevas naciones o los resurgimientos de viejos Estados, en un proceso históricamente muy breve, sobre todo entre 1945 y la década del sesenta; continuando en escalas menores en las dos o tres décadas siguientes.
Pocos enclaves abiertamente coloniales perduraron, siendo uno de ellos el de los tres archipiélagos en disputa en el Atlántico Sur, en los cuales Gran Bretaña mantuvo el anacrónico régimen, pese a los muy fundamentados reclamos de Argentina.
Claramente, entre 1945 y cerca de fin de siglo, era “políticamente incorrecto” declarar abiertamente posiciones favorables a acciones colonialistas, desarrolladas según la tónica tradicional de las intervenciones armadas directas; pese a lo cual hubo muchas acciones de intervenciones solapadas en otros Estados, pudiendo citarse los sucesivos golpes de Estado en Sudamérica en los años setenta, algunos de ellos con directas pero encubiertas participaciones de la CIA (la inteligencia norteamericana), pero no fueron los únicos casos en el mundo, en esos convulsionados años, los sucesivos y también los anteriores recientes.
Pero a partir de la Revolución Neoconservadora, personificada en la dupla Reagan–Thatcher, el intervencionismo militar directo y desembozado, amparado por nuevas doctrinas de “ataques preventivos” y de “defensa de la libertad, la democracia, los derechos humanos” y otros eufemismos esgrimidos como justificativos mediáticos, puede considerarse que se dio origen a la era del Neocolonialismo del Siglo XXI. Evidentemente el cuadro de Unipolaridad Excluyente –que algunos vaticinaron como cuadro permanente- al emerger EEUU como la única gran potencia mundial, y contando con la Unión Europea como socio menor casi incondicional, fue el contexto geopolítico global que dio cabida a esa nueva etapa del colonialismo, dentro de la cual están sucediendo muchos hechos de gran trascendencia estratégica mundial.
Sin duda el mundo se transformó rápidamente en Multipolar, con los roles crecientes de la Potencias Emergentes del BRICS, de los otros Doce Emergentes (dentro de los que está Argentina), además de los cambios en las potencias tradicionales de la troika económica de EEUU, UE y Japón.
Es por las presiones de la nueva realidad mundial, que Gran Bretaña pretende darle una pseudo apariencia no colonial, intentando crear un Estado prefabricado y falso, fogoneando la supuesta autodeterminación de su población invasora y trasplantada, en Malvinas. Y con ello, no solo proyecta un nuevo Estado tapón, sino darle mayor viabilidad a sus pretensiones de usurpaciones de los territorios antárticos de Argentina y Chile.
Mientras, realiza constantes acciones de “guerras blandas”, por medio de varias ONGs pseudo ecologistas (como Greenpeace), de “derechos humanos” (una excusa eufemística para desarrollar otras acciones disolventes), y ultra indigenistas (como Mapuche Nation, que se entromete descaradamente en la Patagonia Argentina y la Patagonia Chilena, desde su sede en Bristol, Gran Bretaña).
Sin duda los ultra indigenistas buscan provocar conflictos y odios de tipo racial, acorde a la vieja usanza británica de “divide y reinarás”.
El informe Shackleton y el informe Rockefeller
Elaborado por un equipo de especialistas, conducido por Lord Shackleton, el informe fue presentado en 1976. Recomendaba distintas líneas de acciones que juzgó factibles. Entre ellas la pesca –con el puerto isleño como base operativa-, y otras operaciones vinculadas al rico mar continental austral y similares, como cría de salmones y procesamiento de algas. Consideraba una prioridad la extensión del aeropuerto, tanto para uso civil como militar.
No obstante, no recomendaba la actividad petrolera y gasífera, no solo por los problemas técnicos – operativos, sino seguramente por serle muy importante contar con un respaldo en tierra firma, el cual lógicamente Argentina no está dispuesta a dar hasta tanto se resuelva favorablemente el conflicto por la soberanía de los archipiélagos.
Se asegura que las conclusiones de dicho informe siguen siendo válidas para los entes británicos en la fecha.
Sin duda constituyó otro paso en las acciones colonialistas británicas en el Atlántico Sur y la Antártida.
Por su parte, el Informe Rockefeller, finalizado en 1969, fue realizado por Nelson Rockefeller, en la presidencia de Nixon. Analizó los factores que forjan la notable unidad que es Íbero América (también llamada Latinoamérica). Los factores de unidad de nuestros pueblos son tres. Idioma en común (incluyendo al muy similar portugués); historia en común (la cual cuenta con numerosos antecedentes de intentos de unificación); religión en común, siendo el catolicismo la religión mayoritaria, y con fuerte inserción histórica en esta gran región.
Los ataques en muchos casos sutiles, se dieron en todos los campos, siendo notable la mayor penetración de pautas culturales de violencia y de bajo nivel, por medio de la difusión masiva de series de TV, de películas, así como las distorsiones conceptuales difundidas por distintos medios que operan bajo la batuta de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).
La historia en común es omitida por los falsificadores de la historia, al estilo del academicismo histórico basado en omisiones y tergiversaciones, que tuvo en Argentina a Bartolomé Mitre como su fundador y principal instigador. Incluso tratan las historias de nuestras fragmentadas naciones como hechos aislados, no como un todo de origen, y acentúan factores de desunión, como guerras y otros hechos conflictivos, incluyendo ciertos prejuicios racistas inculcados con mucha sutileza, y con violencia conceptual y de hecho en los últimos años, en el movimiento ultraindigenista, financiado desde los centros de poder de las potencias anglosajonas, con el entusiasta apoyo de sectores de “izquierdas” pseudo progresistas, divorciados de todo lo vinculado al Pensamiento Nacional.
La religión en común es un factor no solo espiritual, sino cultural de importancia formidable. Ya en 1912, Theodore Roosevelt (el presidente de la doctrina del Gran Garrote), había manifestado su contrariedad por el accionar de la Iglesia Católica, por hacer pensar a los fieles e inculcarles pautas de compromiso, honestidad y de dignidad personal, entre otros valores morales esenciales. Rockefeller fue mucho más allá, pues aconsejó apoyar a las variopintas iglesias y sectas llamadas genéricamente pentecostales, con interpretaciones muy curiosas de La Biblia, con énfasis acentuado en el Antiguo Testamento, con técnicas de captación y de asimilación férreamente consolidada de los fieles, y dentro de la notable variedad, unidas todas por el constante ataque a la Iglesia Católica, dedicándose claramente más a cooptar sus fieles entre católicos que entre los agnósticos o los fieles de otras religiones. Las financiaciones provenientes de EEUU a esa expansión pentecostal, según lo indican diversas fuentes extraoficiales, parecen ser muy importantes y constantes.
Queda en claro que los notables esfuerzos de unidad continental, de entes regionales como el Mercosur, la Unasur y la Celac, están a contramano de las líneas de acciones marcadas desde los centros de poder de América del Norte.
Por algo esos entes regionales hicieron suya la causa de Malvinas, mientras desde los organismos panamericanos (en los que influyen mucho EEUU y Canadá), el tema es tratado con parsimonia y evidente postura anglófila.

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Tercera Parte)

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Tercera Parte)

No es intención de este artículo realizar una completa descripción de ese conflicto bélico, del cual existen numerosos trabajos publicados, algunos de ellos de relevante validez por sus sólidas fundamentaciones documentales, a los cuales podrán remitirse quienes necesiten ampliaciones o profundizaciones al respecto.

El 2 de abril de 1982 se produjo el operativo militar de recuperación de los archipiélagos australes por parte de las Fuerzas Armadas de Argentina. Desde lo estrictamente militar, el operativo puede ser calificado de impecable, pues fue rápido, preciso, y de acuerdo a las órdenes previas, no se ocasionaron bajas en las tropas británicas. 
El único fallecido ese día, lamentablemente, fue un oficial de la Armada Argentina, hecho acaecido al reducirse la pequeña guarnición británica existente en Las Malvinas. 
También fue destacable, que durante los dos meses y medio que duró la permanencia de las fuerzas argentinas en Malvinas, no se registró ningún ataque o agresión a los pobladores ni ningún acto de saqueo o violencia contra civiles. No solo las órdenes al respecto fueron muy estrictas, sino que se partió del hecho fáctico que se estaba recuperando suelo patrio, por lo que esos pobladores habitan jurisdicción argentina, y como tales deben ser respetados.
El caso es que una vez completada la recuperación de los archipiélagos, en particular el de Malvinas, quedó demostrada en los hechos la falta total de un correcto análisis geopolítico, por parte de las cúpulas cívico – militares, que habían usurpado el poder en 1976, y aún permanecían en él, pese al desgaste que en ese momento soportaban, fruto no solo del régimen tiránico imperante, sino por haber apoyado un plan de gobierno crudamente neoliberal, dictado desde los centros del poder financiero mundial, con desastrosas consecuencias económicas y sociales para Argentina.
Esas cúpulas cívico – militares, partían de la presunción –presentada hasta con arrogante altanería- de considerarse “aliados” de EEUU, por lo que supusieron que la potencia del norte sería neutral, o que al menos buscaría sinceramente un acuerdo pacífico al diferendo, que los hechos encaminaban clara e irremisiblemente a una guerra.
Gruesos errores de interpretación de esas cúpulas usurpadoras del poder argentino, pues por haber prestado la colaboración en operativos de contrainsurgencia y guerra sucia en Centroamérica, y por ser demostradamente anticomunistas, creían haber alcanzado el estatus de “aliado” de la mega potencia, siendo que en realidad jugaron el papel de dóciles marionetas descartables a la primera oportunidad, y el conflicto del Atlántico Sur era precisamente eso.
Tremenda ignorancia histórica y geopolítica, imperdonable tanto en las cúpulas militares como en los civiles asociados al gobierno argentino del “proceso” (el del golpe de Estado de 1976); pues un mínimo análisis bien fundamentado muestra las sólidas y viejas alianzas de EEUU con Gran Bretaña, no solo por haber luchado juntos y en estrecha colaboración en las dos grandes guerras mundiales, sino por la sumatoria de actos y hechos coincidentes en los manejos de los resortes del Poder Mundial, ya desde fines del siglo XIX, en forma continuada hasta hoy.
Gran Bretaña puso el marcha su operativo bélico, con un gigantesco convoy, que incluyó varios submarinos nucleares y dos portaviones, contando con los respaldos del Commonwealth (la Comunidad Británica de Naciones) –por caso Nueva Zelandia sumó una fragata-, de la OTAN, y sobre todo muy activamente de EEUU, que en la Isla Ascensión (en medio del Atlántico) abasteció ampliamente de pertrechos bélicos de última generación, como los misiles aire – aire con los que equiparon a los cazas Harrier. Y es conocido que EEUU suministró amplia logística e información satelital y de aviones espías de alto rango de vuelo.
Argentina, encadenada por autoasumidas limitaciones ideológicas, habría desechado o no buscado pertrechos o asistencia en países del entonces bloque comunista -¡las confusiones de los colonizados mentales, que priorizan “al sistema” antes que La Patria!-. Por caso, circuló la firme versión que Cuba habría ofrecido tropas bien entrenadas y pertrechadas, sin condicionamientos, y seguramente se habría podido reforzar convenientemente la Fuerza Aérea, que hizo esfuerzos notables con material volante mayormente anticuado.
Hubo manifestaciones populares y voluntarios que se ofrecieron a luchar, en casi todos los países de Iberoamérica. Pero particularmente con Perú y Venezuela los argentinos tenemos una enorme deuda de gratitud, por los amplios apoyos recibidos. Lo mismo puede decirse de la Libia de Gadafi, que envió varias toneladas de pertrechos muy modernos, la mayor parte de los cuales ni habría sido usado, posiblemente por carencias de entrenamiento y problemas logísticos en Malvinas.
Así las cosas, el balance del poder nos era muy desfavorable a los argentinos, sobre todo con la carga de los condicionamientos ideológicos, fruto de la colonización cultural de las cúpulas gobernantes adocenadas.
Cabe expresar que el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pasó a ser letra muerta a partir de su clara violación por parte de EEUU y Canadá básicamente, que vetaron todo apoyo a Argentina. Dicho tratado era otro de los engendros frutos de la Guerra Fría, que fue usado para el bloqueo a Cuba, la invasión a Santo Domingo y otros fines similares, siempre “en defensa del mundo libre, occidental y cristiano”, pese a ser todo eso una gigantesca falacia, ni libre, ni circunscripto a Occidente ni de valores cristianos.
Por otra parte, debe enfatizarse que pese a lo impopular de la Junta de Comandantes usurpadora del poder en Argentina, la reconquista de las islas tuvo enorme apoyo popular, pues es sin duda una Causa Nacional de muy larga data.
Las acciones bélicas en gran escala se iniciaron el 1 de mayo de 1982, al arribar el convoy agresor a inmediaciones de Malvinas, con el prolegómeno de algunos breves enfrentamientos en Las Georgias del Sur, poco antes. La breve pero intensa guerra duró hasta el 14 de junio de 1982.
Los agresores colonialistas evaluaron también atacar a Argentina en el continente, y un helicóptero británico se destruyó en el sur de Chile, cerca de la frontera argentina, en un presunto operativo comando abortado.
El desgaste sufrido por ambos bandos fue considerable, y solo mucho después se supo que los enconados ataques británicos de los últimos días, eran consecuencia que estaban usando los últimos recursos disponibles en el escenario de guerra, pues varios transportes, sobre todo el Atlantic Conveyor, habían sido hundidos por los aviones argentinos, y los suministros escaseaban del lado británico, además que el grueso de la flota de guerra estaba en muy mal estado. Por algo la flota agresora no fue presentada en las islas, al producirse la rendición argentina.
Allí la inteligencia británica exhibió la cifra “políticamente correcta” de las bajas oficialmente reconocidas a consecuencia de la guerra: Gran Bretaña 255 muertos y 775 heridos, Argentina 649 muertos y 1068 heridos.
Las cifras de Argentina son reales, mientras que las británicas con claramente falseadas, por algo ocultaron la información como secreto de Estado por largo tiempo.
Analistas serios y muy bien documentados, estiman las bajas británicas en un mínimo de 1029 muertos, existiendo detalles de eso en función de los combates y de los navíos y aeronaves destruidos y dañados de las fuerzas invasoras colonialistas. Muy posiblemente soportaron más de 1250 bajas.
Treinta y un barcos británicos suman los hundidos, más los averiados y fuera de combate. Reconocieron ocho hundimientos, pero muy probablemente el portaaviones Invincible –atacado certeramente por la Fuerza Aérea Argentina- fue hundido, y reemplazado de urgencia para ocultarse el hundimiento –por motivos políticos- por otro viejo buque similar que iba camino al desguace.
Cuarenta y cinco aeronaves británicas fueron destruidas en combate, además de varias perdidas en accidentes, y un número no precisado enviado al mar en las bodegas del gigantesco carguero Atlantic Conveyor.
Según una película documental británica posterior a la guerra, solo mantenían operativo un escuadrón de cazas Harrier…¿que pasó con los demás?
Con semejante nivel de daños soportados por los invasores británicos, además de los combates y bombardeos en tierra, ¿tiene lógica la cifra “oficial” de bajas de sus fuerzas? ¡Sin duda no!
Seguramente no incluyeron tampoco las bajas de los mercenarios gurjas, y de los tripulantes chinos, embarcados de urgencia en Hong Kong.
El altivo orgullo imperial no podía reconocer el enorme castigo recibido de un país del tercer mundo.
Dadas las claras amenazas de arrojar bombas atómicas sobre algunas importantes ciudades argentinas, el papa Juan Pablo II viajó de urgencia a Argentina para tramitar nuestra rápida rendición.
Por otra parte, según testimonios recogidos de oficiales de las FFAA argentinas, posteriormente a la guerra, militares norteamericanos reconocieron que tenían instrucciones de intervenir directamente, si los británicos hubiesen sido derrotados en los combates finales en Malvinas.
Resultan claros y contundentes los apoyos a la postura argentina por la disputa de los tres archipiélagos australes, tanto en los organismos regionales de Íbero América y El Caribe, como en las asociaciones de los países antes agrupados como los No Alineados, de los cuales posiblemente la agrupación actual más representativa es el G-77 Más China. Incluso en la ONU la posición argentina recibe adhesiones, las que quedan neutralizadas por el poder de veto de Gran Bretaña y de EEUU en el Consejo de Seguridad.
No solo debe considerarse la muy irritante situación de sostenimiento totalmente anacrónico del estatus colonial, en la cual persiste tozudamente la vieja potencia imperial, ni tampoco la cuestión de focalizarse exclusivamente en las legítimas reivindicaciones de Argentina de parte de su patrimonio territorial usurpado por la fuerza. Cobran especial y creciente relevancia los factores de gran importancia geopolítica que están en juego, los que sin duda constituyen la motivación principal por la cual Gran Bretaña persiste en pretender desconocer las sólidas bases históricas, geográficas y políticas que sustentan la postura argentina, con la solidaridad de Íberoamérica, El Caribe y diversas naciones del antes llamado Tercer Mundo.
La disputa por la soberanía de los tres archipiélagos involucra las enormes riquezas pesqueras, petrolíferas y posiblemente mineralíferas del Atlántico Sur; y sus proyecciones muestran su importancia en la disputa por la soberanía de extensas porciones antárticas, reclamadas por Argentina y Chile, también pretendidas por Gran Bretaña (pese a ser un país del Hemisferio Norte, sin vinculación geográfica con La Antártida).
Además, la presencia británica es una intromisión en el Mar Argentino, el cual se sitúa en la Plataforma continental, dentro de la cual están Las Malvinas.
Desde allí también se influye en el Estrecho de Magallanes, y el Pasaje de Drake, que son las únicas vinculaciones naturales entre el Atlántico y el Pacífico.
Por otra parte, desde Malvinas, la agresividad británica amenaza a La Patagonia, extenso territorio en su mayoría argentino, sobre el cual las ONGs británicas (principalmente) y norteamericanas realizan acciones de zapa para promover el racismo ultra indigenista; y pautas de ecología cavernaria, cuyas verdaderas finalidades son mantenernos anclados en el subdesarrollo crónico.
Puede constatarse que hay mucho en juego, además de la dignidad nacional. Por ello, solo puede ser fruto del desconocimiento, de la superficialidad, o de asumir posturas encubiertas pro británicas, que algunos opinantes tilden de “patriotera” la firme posición argentina al respecto.
Tan desubicada esa calificación, como tratar de “patrioteras” la resistencia de EEUU a la invasión británica de 1812, la defensa cubana en Bahía de Cochinos, la rebelión de España contra la invasión napoleónica, o la combatividad rusa ante la Operación Barbarroja.
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.